Para prevenir el cáncer de piel se recomienda no tomar el sol entre las 12 y las 16 h. en verano, no permanecer bajo el sol durante largos periodos de tiempo, protegerse con cremas solares de alto factor de protección, usar gafas de sol, sombrillas y ropa para protegerse del sol, beber agua con frecuencia para hidratar la piel, moderar o evitar las sesiones de solarium y acudir al dermatólogo ante cualquier signo de alerta.

Un grupo de científicos del Instituto de Física de São Carlos de la Universidad de São Paulo (IFSC-USP) ha desarrollado durante los últimos años un dispositivo destinado al diagnóstico y el tratamiento óptico del cáncer de piel no melanoma con resultados prometedores, fundamentalmente en la eliminación de tumores iniciales. Este procedimiento se encuentra en proceso de evaluación para su implementación en las prestaciones del Sistema Único de Salud (SUS) brasileño.

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La referida técnica fue creada en el Centro de Investigación en Óptica y Fotónica (CEPOF) –uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (CEPIDs) apoyados por la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP.

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más común, pero se puede tratar en el 90% de los casos. Lo más importante: detectarlo a tiempo.

“Este dispositivo se desarrolló en Brasil con tecnología totalmente nacional”, declaró Cristina Kurachi, docente del IFSC-USP y una de las autoras de la técnica.

Este aparato, fabricado por la empresa MM Optics, en la ciudad de São Carlos, está compuesto por un dispositivo capaz de reconocer y verificar la extensión de las lesiones tumorales por fluorescencia óptica en minutos. Tras la detección de la lesión, se aplica en la zona una pomada a base de metilaminolevulinato (MAL) –un derivado del ácido 5-aminolevulínico (ALA)–, desarrollada por la empresa PDF-Pharma, en la localidad de Cravinhos, en el estado de São Paulo. Al cabo de dos horas de contacto con la piel, este compuesto es absorbido y da origen en el interior de las mitocondrias de las células tumorales a la protoporfirina, un pigmento fotosensibilizante que es un “primo” de la clorofila.

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Luego de remover la pomada de la lesión, se irradia la zona durante 20 minutos con un dispositivo que posee una fuente de luz LED roja de 630 nanómetros integrada al aparato.

La luz activa a la protoporfirina y desencadena una serie de reacciones en las células tumorales, generando especies reactivas de oxígeno capaces de eliminar las lesiones. Pero los tejidos se preservan.

Una vez realizado el procedimiento, se generan imágenes de fluorescencia –también con este equipo– para asegurar la irradiación total de las lesiones.

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