¿Te has planteado alguna vez si tu dieta, o más importante aún, tu peso, podrían influir en la forma en la que te desenvolverías ante la evacuación de un edificio? Esa es, precisamente, la pregunta que ha tratado de dar respuesta un trabajo internacional en el que han participado investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL – Ecuador) y de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT – Ecuador).

 

Aplicando la teoría de grafos al estudio de la pisada en diferentes tipos de suelo, el trabajo analiza el modo en que la fisiología de la persona, puede influir en sus posibilidades de completar con éxito una evacuación en tiempo real en caso de que ocurra un terremoto.

 

“Caminar causa un gasto de energía que depende principalmente de la fisiología del cuerpo humano. Cada persona tiende a adoptar la forma más eficiente de caminar según su Índice de Masa Corporal (IMC). Pero la superficie por donde se camina representa para la persona una ganancia o pérdida en su marcha”, explica Joaquín Salvachúa, del Departamento de Ingeniería en Sistemas Telemáticos de la UPM.

 

En el estudio, los investigadores se plantearon cómo estas dos variables podrían afectar al éxito de un proceso de evacuación. “Utilizando un grafo que simula los caminos dentro de un edificio testamos la forma en que el usuario debía pasar por diferentes caminos (superficies), que representan físicamente los tipos de suelo que la persona debía atravesar en las evacuaciones propuestas para llegar a la salida”, añade Washington Velázquez, otro de los investigadores de la UPM que ha participado en el trabajo.

 

“Por primera vez, el estudio incorpora la fisiología de la persona, lo que permite observar el tiempo de salida en función de la altura y el peso, y evaluar si atendiendo a sus características, la persona que se encuentra dentro del edificio podía alcanzar los tiempos de evacuación propuesto por los topógrafos de México que participaron en el trabajo”, explica Salvachúa.

 

 

Y es que, la diferencia de respuesta entre una persona con bajo peso y otra con sobrepeso en el caso de una evacuación puede suponer, según el trabajo de los investigadores, diferencias de más de un minuto de tiempo para recorrer la misma distancia, algo que debe ser tenido en cuenta a la hora de afrontar la evacuación de un edificio.

 

El enfoque propuesto por los investigadores es novedoso dado que incorpora nuevos elementos a tener en cuenta en el diseño de los planes de evacuación, que no se ciñen solo a las características del terreno, sino que tienen también presentes variables hasta ahora no contempladas como la influencia del IMC en los movimientos de la persona.

 

“Nuestro trabajo presenta un camino para desarrollar un modelo realista para la seguridad civil y laboral. Considerando otras métricas como la aceleración de la persona, el terreno con pendientes, las posiciones de las piernas en diferentes ángulos (caminar cuesta arriba, abajo, etc.) se podrían generar mecanismos de prevención y/o rápida respuesta, debido a la dificultad que puede provocar la evacuación de una persona con obesidad dentro de un edificio si se llegase a presentar una situación de emergencia”, concluyen los investigadores de la UPM. (Fuente: UPM/DICYT)

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