El  bioplástico a un tipo de plásticos derivados de productos vegetales, tales como el aceite de soja, el maíz o la fécula de patata, a diferencia de los plásticos convencionales, derivados del petróleo.

 

 

Los plásticos tradicionales (polietileno, polipropileno, ABS, PET, entre otros) están sintetizados a partir del petróleo por la industria petroquímica. La característica de este combustible fósil, su carácter de resistencia a la degradación natural y el hecho de que es una fuente que, tarde o temprano, acabará por agotarse, ha llevado a algunas partes de la industria a buscar alternativas. El ácido poliláctico, sintetizado a partir del maíz, es una de las más prometedoras, sin embargo aun es pobre en propiedades mecánicas, su costo es mucho mayor comparado con los plásticos de origen fósil y no puede ser reciclado.

 

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Producción
La producción es relativamente limitada y el precio aún no es competitivo. Pero esto puede cambiar rápidamente, teniendo en cuenta la escalada de precios del petróleo y los últimos desarrollos en el campo de los plásticos vegetales, que hacen que sus características de dureza y resistencia al calor se acerquen, cada vez más, a las del polietileno.

 

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Desarrollos
En 2004 NEC desarrolló un plástico vegetal basado en ácido polilácticos que presentaba una alta resistencia al fuego y no requería de componentes químicos tóxicos como halógenos o derivados del fósforo.

En 2005, en Japón compañías como Fujitsu comenzaron a introducir bioplásticos en la fabricación de algunos ordenadores portátiles.

Entre 2005 y 2006 se han presentado varios modelos de discos Blu-ray en formato digital elaborados a partir de bioplásticos.

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Por bacterias que ‘comen’ electricidad

Científicos de la Universidad de Washington en St. Louis han descubierto cómo suministrar electricidad a los microbios para la producción de plásticos verdaderamente verdes y biodegradables,

Como se publica en la revista Journal of Industrial Microbiology and Biotechnology, el laboratorio que dirige Arpita Bose, profesora asistente de Biología, es uno de los primeros en utilizar la electrosíntesis microbiana para disputar un polímero llamado polihidroxibutirato (PHB) de microbios que consumen electricidad. El plástico que están fabricando es “sostenible, neutro en carbono y de bajo costo”, asegura esta investigadora en un comunicado.

 

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“Uno de los principales desafíos en la producción de bioplásticos es el insumo de sustrato, que afecta el costo”, dijo Tahina Ranaivoarisoa, técnica de investigación en el laboratorio Bose y primera autora del nuevo estudio. “Una bacteria versátil como R. palustris TIE-1, que puede usar efectivamente solo dióxido de carbono, luz y electrones de la electricidad o el hierro para la producción de bioplásticos, amplía los sustratos que podrían usarse en la producción de bioplásticos”.

En un artículo relacionado en la revista Bioelectrochemistry, el equipo de investigación de Bose ilustró cómo TIE-1 interactúa con varias formas de hierro al mismo tiempo que utiliza la electricidad como fuente de electrones. Los investigadores pudieron mejorar las tasas de producción de PHB al recubrir manualmente los electrodos que los microbios utilizaron con un tipo especial de óxido, lo que aumentó su consumo de electricidad.

Bose cree que los bioplásticos derivados de microbios tienen un papel futuro en el espacio, donde los astronautas podrían usar la tecnología de impresoras 3D para fabricar sus propias herramientas en lugar de transportar todo hecho desde la Tierra.

“Nuestras observaciones abren nuevas puertas para la producción sostenible de bioplásticos no solo en entornos con recursos limitados en la Tierra, sino también durante la exploración del espacio y para la utilización de recursos in situ en otros planetas”, dijo Bose.

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