El Gato Silvestre es natural de Europa, África, y de Asia. Su distribución incluye las islas británicas y las islas del Mediterráneo. El Gato Montés de Europa y Asia se parece al gato domesticado, pero es de constitución más robusta.

Es más robusto, una versión más salvaje que el gato doméstico Felis catus, aunque su comportamiento y hábitos alimenticios son muy similares a los del gato doméstico. Esto no es una sorpresa debido a que se piensa que el Gato Salvaje Africano es el antepasado de la mayoría de las razas de gatos domésticos.

Comportamiento

El gato silvestre, aunque es de hábitos nocturnos, también se muestra activo durante el amanecer y atardecer. Son solitarios y mantienen un territorio que defienden de su propia especie con ferocidad.

Suelen estar en el suelo, aunque pueden trepar muy bien a los árboles. Su dieta consiste en una variedad de roedores como lauchas, ratones, jerbos, también conejos, jabalís pequeños, pájaros, reptiles, ranas, peces, insectos y productos avícolas. No devora la presa en el lugar de su captura sino que la lleva a otro lugar. Es un depredador solitario.

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Los cambios en los bosques nativos les afectan
Investigaciones recientes han aportado evidencias de cómo la pérdida y la transformación del bosque nativo en la provincia de Misiones (Argentina) afecta a pequeños y medianos felinos y provoca cambios en sus hábitos. El análisis, que se centró en cuatro especies, revela que el ocelote (Leopardus pardalis) –un animal mediano que le sigue en tamaño al yaguareté y al puma–, es el más sensible a las modificaciones en el paisaje.

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Uno de los trabajos fue publicado recientemente en la revista Biotrópica y demuestra que la conversión del ambiente genera hábitats de distinta calidad, que influyen en la persistencia de las especies. Los autores señalan que, para disminuir el impacto en la zona, es necesario mantener y conservar fragmentos de bosque en las propiedades dedicadas a actividades forestales o agropecuarias, ya que solamente cerca del 30% de la provincia posee áreas óptimas para que habiten estos felinos.

 

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“Analizamos el efecto de la pérdida y transformación del bosque nativo a distintas escalas en cuatro especies de gatos silvestres: el yaguarundi (Herpailurus yagouaroundi), el margay (Leopardus wiedii), el tirica (Leopardus guttulus) y el ocelote”, explica la primera autora de trabajo, Paula Cruz, la becaria postdoctoral del CONICET (Argentina) en el nodo Iguazú del IBS. “Cuando tenemos en cuenta la variedad de niveles de impacto humano en la provincia de Misiones, vemos que los felinos son afectados principalmente por la pérdida del bosque nativo. Pero cuando comparamos el estado de las poblaciones entre los ambientes de bosque nativo bien conservado y los ambientes de bosque medianamente degradados vemos que toman relevancia las interacciones de competencia entre las especies”, agrega.

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“Los resultados obtenidos sugieren que el tirica evita al ocelote. Esto podría darse porque estas especies pueden competir por los recursos, como por ejemplo las presas. Nuestros resultados sugieren que el ocelote es la especie dominante en este gremio de gatos pequeños y reprime las poblaciones de las tres especies de gatos más chicos. Pero al ser más sensible a los cambios del paisaje, las cuatro pueden coexistir, siempre que haya una buena cobertura de selva, que es el requisito esencial de las cuatro especies”, señala Paula Cruz.
Otra de las situaciones que advirtieron tiene que ver con los horarios del tirica, un felino que puede estar activo tanto durante el día como por la noche. “Notamos que modifica sus hábitos de acuerdo a la acción humana: en lugares más cercanos a áreas rurales o asentamientos, son más nocturnos. Disminuyen su actividad diurna para evitar a los humanos”, indica la bióloga, que desarrolló estos trabajos como parte de su tesis doctoral.
Los resultados obtenidos sugieren que, si bien las especies más pequeñas que el ocelote tienen una tolerancia más alta al impacto humano, la supervivencia de todos los felinos silvestres de la selva misionera o Bosque Atlántico -incluso del yaguareté y del puma- está estrechamente supeditada a la protección de los remanentes de bosques nativos. Los investigadores sugieren que, además de las estrategias de conservación clásicas como la creación de grandes áreas protegidas a través de parques nacionales o provinciales, también es necesario un cuidadoso planeamiento y manejo de los usos de la tierra para actividades productivas.

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