Green Area  celebra cada año, el tercer viernes del mes de marzo, en el Día Mundial del Sueño, con el objetivo de disminuir la carga que suponen los problemas del sueño en la sociedad a través de una mejor prevención y manejo de los trastornos del sueño.

No solamente importa la cantidad de tiempo que pasamos durmiendo, también es importante la calidad del sueño. Cuando el sueño es interrumpido o acortado, puede que no hayamos pasado suficiente tiempo en determinadas etapas del sueño. En otras palabras, lo bien que hayas descansado y lo bien que funciones al día siguiente dependerá del tiempo total que hayas dormido y cuanto de las diferentes etapas del sueño has tenido.

 

Dormir bien es importante desde la infancia hasta la vejez. Durante el sueño profundo aumenta la liberación de la hormona del crecimiento, se recupera la columna, se restauran los músculos, se refuerza el sistema inmune, se regulan los niveles de azúcar y el apetito… De ahí que dormir poco y mal aumente el riesgo de sufrir obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión arterial o un infarto.

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No obstante, muchos de nosotros no podemos imaginar hasta qué punto el reposo y el sueño serían insuficientes para perjudicar nuestra salud.

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OBESIDAD

El aumento de peso y la obesidad son uno de los más significativos efectos que puede causar la falta de sueño. Aparentemente, el hecho de dormir pocas horas aumenta los antojos y abre el apetito, lo que significa que se consumirán una mayor cantidad de calorías durante el día. Según los datos de las más recientes investigaciones, el riesgo de sufrir obesidad se incrementa en un 55 % y 89 % en niños y adultos que duermen pocas horas, respectivamente.
Y es que, al analizar el estado de nuestro organismo ldespués de una noche en vela, obviamente la debilidad, la fatiga y el cansancio que nos invade también disminuyen al mínimo nuestra motivación para practicar deporte, factor importante para mantener un peso saludable.

ENFERMEDADES DEL CORAZÓN

El sueño de mala calidad también se vincula con un riesgo mayor de padecer enfermedades del corazón, tales como infartos al miocardio, enfermedades coronarias o derrames cerebrales.

DIABETES

Existen muchos indicios que apuntan que el dormir menos de 6 horas al día podría desequilibrar de forma considerable la producción de insulina y el nivel de glucosa en la sangre, lo que en el largo plazo podría causar diabetes.

ESTRÉS Y DEPRESIÓN
La privación del sueño perjudica nuestro estado mental. De hecho, se ha comprobado que padecer algún trastorno del sueño aumenta las probabilidades de caer en depresión, así como el índice de muerte por suicidio.

ENFERMEDADES INSTESTINALES

En último lugar, se cree igualmente que mal y poco puede aumentar las respuestas inflamatorias del cuerpo, y concretamente, se ha conseguido una fuerte vinculación entre la falta de sueño y las enfermedades intestinales inflamatorias.

¿Cuánto se debe dormir dependiendo de cada etapa vital?

Diferentes estudios han demostrado que el exceso de sueño como la privación de sueño son perjudiciales para los sistemas metabólico, endocrino e inmunológico. Y aunque es imposible fijar un patrón único en cuanto a las horas de sueño que cada uno necesita, los expertos sí establecen los límites mínimo y máximo de horas que debemos dormir para sentirnos bien y disfrutar de salud física, emocional y cognitiva. Estas son las horas diarias de sueño recomendadas por edad:

Recién nacidos (0-3 meses): 14-17. El exceso puede alterar su desarrollo cognitivo o emocional al verse limitada su interacción con el entorno más cercano.

Lactantes (4-11 meses): 12-15.

Niños pequeños (1-2 años): 11-14. Dormir menos de lo debido se asocia a obesidad, hiperactividad, impulsividad y desarrollo cognitivo bajo.

Niños en edad preescolar (3-5 años): 10-13.

Niños en edad escolar (6-13 años): 9-11. Dormir poco dificulta el funcionamiento cognitivo, y en consecuencia supone un menor rendimiento académico.

Adolescentes (14-17 años): 8-10. Un sueño de corta duración a esta edad puede llegar a provocar un descenso en el nivel de alerta, accidentes, depresión o distimia, obesidad y bajo rendimiento escolar.

Adultos (18-64 años): 7-9. Se ha encontrado relación entre sueño de corta duración y presencia de fatiga diurna, afectación psicomotora, accidentes, deterioro de la salud física y psicológica y bajo rendimiento académico o laboral.

Ancianos (> 65 años): 7-8. Los ancianos que duermen las horas necesarias tienen mejor funcionamiento cognitivo, menos enfermedades físicas y mentales y mejor calidad de vida en general.

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