Una reciente investigación encontró algo que pocos esperaban: la regulación de cuándo y cuánto comemos se relaciona con la calidad de nuestra memoria.

De acuerdo con una nota de prensa publicada el pasado mes de enero por la Universidad de Iowa, una investigación realizada por el Departamento de Ciencia de los Alimentos y Nutrición Humana encontró que la hormona de la saciedad en niveles más altos, podría disminuir la probabilidad de que una persona desarrolle la enfermedad de Alzheimer.

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¿Cómo lo hicieron?

Utilizando datos de pacientes con la enfermedad de Alzheimer, los investigadores analizaron la hormona de la saciedad, Cholecystokinin (CCK), en 287 sujetos.

La CCK se encuentra tanto en el intestino delgado como en el cerebro. En el intestino delgado, la CCK permite la absorción de grasas y proteínas. En el cerebro, la CCK se encuentra en el hipocampo, que es la región que forma la memoria del cerebro.

Resultados

Los investigadores encontraron que para las personas que tienen niveles más altos de CCK, la probabilidad de tener un deterioro cognitivo leve, un estado precursor de la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Alzheimer disminuyeron en un 65%.

De manera similar, un mayor nivel de CCK se asoció con un mejor rendimiento en la memoria, función ejecutiva y pruebas cognitivas globales

El equipo de expertos espera que este estudio aliente a otros a analizar el aspecto nutricional de las dietas, en lugar de solo considerar la ingesta calórica.

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