Dos estudios recientes demuestran que varias enfermedades metabólicas se pueden transmitir de padres a hijos sin aportar cambios en la secuencia de su ADN. Este tipo de herencia, llamada epigenética o blanda, coexiste con la herencia genética (dura), mucho más conocida hoy día.
Las anomalías epigenéticas, responsables de enfermedades, son indetectables por métodos convencionales del análisis del ADN porque no comportan anomalías de su secuencia. Se están investigando posibles métodos para el diagnóstico de estas anomalías y la prevención de su transmisión.
Las dos investigaciones recientes demuestran que algunas enfermedades adquiridas por los padres se pueden transmitir vía sus gametos (espermatozoides u óvulos) a sus hijos, sin por tanto ser acompañadas por modificación alguna de la composición genética (la secuencia de ADN) de los gametos o del embrión resultante de su fusión. La primera, publicada por un grupo de autores estadounidenses y austriacos en la revista Developmental Cell, demuestra que los espermatozoides de mamíferos completamente formados y liberados del testículo, incorporan pequeñas moléculas de ARN (micro-ARN) durante su pasaje a través el epidídimo, una parte de la vía excretoria por la cual los espermatozoides tienen que pasar antes de ser eyaculados. La segunda, publicada por el mismo equipo y en la misma revista, afirma que la incorporación de los micro-ARN del origen epididimario confiere a los espermatozoides la capacidad de funcionar normalmente durante la fecundación y el siguiente desarrollo embrionario en los ratones.
Prácticamente en el mismo tiempo, el doctor Jan Tesarik, médico científico de Granada (España) y coordinador de varios programas de investigación realizados en la Clínica MARGen y la Universidad de Granada, ha anunciado, junto con varios médicos y científicos franceses, un programa de investigación enfocado en el análisis del ADN y ARN libre en la sangre y el semen de hombres con problemas de fertilidad. El doctor Tesarik comenta: “Aunque la incorporación de los micro-ARN epididimarios sea menos importante para la capacidad fecundante de los espermatozoides humanos en comparación con los de los ratones, es exactamente este tipo de moléculas que son responsables de la transmisión directa de enfermedades adquiridas por los padres directamente a la siguiente generación. Se trata de una forma de herencia llamada “epigenética” o “blanda”, que complementa la bien conocida herencia genética (dura). Los fenómenos epigenéticos no cambian la secuencia de ADN de los genes, pero añaden modificaciones que determinan si un gen será, o no, funcional en cada momento particular del desarrollo de los tejidos embrionales, fetales y adultos. Antes se pensaba que la transmisión epigenética se limita a un puñado de enfermedades relativamente raras, relacionadas con el fenómeno de impronta genética. Ahora sabemos que el abanico de enfermedades así transmisibles es bastante más amplio.”

 

 

En los últimos años se han acumulado datos clínicos sugiriendo que varias enfermedades metabólicas, tales como la obesidad o diabetes, se pueden propagar de los padres a los hijos mediante los mecanismos epigenéticos. En la revista Journal of Gynecology and Women´s Health, el doctor Tesarik, junto con un grupo de investigadores y médicos franceses, publica observaciones que sugieren que el ARN y ADN libre en la sangre y en el plasma seminal relata defectos ocultos del proceso de la formación de los óvulos y espermatozoides. Estas observaciones, publicadas por el grupo franco-español, abre la vía a nuevos métodos de análisis clínicos para detectar anomalías de los espermatozoides, no detectables mediante métodos convencionales.
Según Tesarik, “A lo largo de la formación de los óvulos y espermatozoides ocurren importantes cambios en determinados genes, conocidos bajo el nombre de evolución epigenética. Estos procesos no alteran la propia secuencia de los genes, pero añaden factores, no hereditarios, que determinan a qué punto el gen será activo o reprimido en diferentes tipos de células. Estamos investigando las posibilidades de detectar anomalías epigenéticas en los espermatozoides y los óvulos, con el fin de desarrollar una terapia adecuada para mejorar los resultados de la reproducción asistida y prevenir la transmisión epigenética de enfermedades adquiridas por los padres a la descendencia.” (Fuente: Clínica MARGen)

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