Aunque no es del todo cierto que “Si la abeja desapareciera del planeta, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida”, una célebre frase falsamente atribuida a Albert Einstein, sí es cierto que estos insectos juegan un papel clave en la naturaleza. Son los encargados de ‘fecundar’ las flores para que luego den frutos y semillas. Se estima que más del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización. Hablando en euros, se calcula que el valor económico de la labor de la polinización de las abejas para la agricultura es de 265 millones.

Las abejas se encuentran asediadas por muchas otras amenazas. Estas son las principales:

1. Los neonicotinoides son un tipo de plaguicida utilizado en agricultura que tiene un claro efecto negativo en la salud de las abejas, pudiendo causar la muerte de enjambres enteros.

2. El Nosema ceranae es otro patógeno, en este caso frecuente en los países del sur del Mediterráneo, que ha demostrado ser muy dañino para las abejas. Provoca una alta tasa de mortalidad en las pecoreadoras (abejas obreras de exterior), lo que afecta al desarrollo de la colonia.

3. La avispa asiática (Vespa velutina) es una especie invasora detectada por primera vez en España en el 2010. Las abejas de la miel representan un 30% de la dieta de la avispa asiática. Ha invadido ya todo el norte de la península Ibérica, incluida Catalunya.

4.“La pérdida y deterioro de hábitos por culpa de la actividad humana” es otra de las grandes amenazas a que deben hacer frente las abejas.

Descubren un pequeño asesino de abejas


Durante décadas, los investigadores asumieron que los ácaros varroa se alimentaban de sangre, como muchos de su especie; sin embargo, una reciente investigación de la Universidad de Maryland indicó que estos parásitos se alimentan de la grasa de las abejas.

Existen tres principales problemas en estos trabajadores insectos: parásitos, pesticidas y mala alimentación, pero cuando son atacadas por los varroa, las colonias se vuelven más susceptibles a las otras dos opciones.

 
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Perder grasa en el tejido corporal afecta la capacidad de una abeja para desintoxicarse de pesticidas y les roba vitalidad. Además de descomponer las toxinas y almacenar los nutrientes, la grasa de las abejas produce antioxidantes y ayuda a controlar su sistema inmunológico.

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Un alumno de la Universidad de Maryland y autor principal del artículo, Samuel Ramsey, afirmó:

“Ahora que sabemos que el tejido adiposo es el objetivo de varroa, la conexión es mucho más obvia. La grasa es absolutamente esencial para la supervivencia de las abejas”[sic]

Usando una técnica llamada fractura por congelación, Ramsey y sus colaboradores utilizaron nitrógeno líquido para congelar a los ácaros dentro de las abejas, luego tomaron una fotografía instantánea de los hábitos alimenticios de los parásitos en acción.

Utilizando microscopios electrónicos de barrido potentes para visualizar los sitios de la herida, Ramsey vio una clara evidencia de que los ácaros se alimentaban de tejido corporal graso.

La grasa también desempeña un papel importante en el proceso de metamorfosis, regulando el tiempo y la actividad de las hormonas de desarrollo.

Otra función importante del tejido adiposo es que produce la cera que cubre partes de los exoesqueletos de las abejas, manteniendo el agua y combatiendo las enfermedades.

Si no cesa el problema, podríamos enfrentarnos a la inminente extinción de las abejas y entonces sí, estaríamos en graves problemas.

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