Hace miles de años, los humanos no teníamos más que lo que la naturaleza nos ofrecía ofrece para alimentarse. Los alimentos procesados no existían y todo nuestro entorno era un posible alimento.

Con el tiempo se han perdido muchas de estas costumbres y hemos olvidado que algunos de los elementos presentes en la naturaleza, además de las frutas o vegetales, son comestibles de forma segura, e incluso nutritivos.

Estos son algunos de los que nos encontramos con más frecuencia.

 

Corteza de árbol

Parece extraño pero, ¿por qué no? Los árboles son seres vivos que transportan muchos nutrientes del suelo a su tallo y otros órganos. La corteza interior de los árboles está cargada de componentes saludables y puede molerse para aprovecharse como harina, condimento o pasta.

Una investigación demostró que la corteza de pino tenía muchos beneficios: reduce los niveles de glucosa y aumentar la inmunidad, ya que ayuda al cuerpo a absorber más vitaminas C de los alimentos y actúa como un protector de la piel contra la luz y los rayos ultravioletas.

De hecho, puede que ya estés comiendo corteza sin saberlo, pues la canela es la corteza interna molida del árbol de canela.

Cactus

Suena espantoso, pero algunos cactus son ricos en antioxidantes y flavonoides, y son parte de ciertas costumbres culinarias en México. No todas las variedades son comestibles, pero por ejemplo, el nopal tipo cactus sabe a pepino y tiene diversos nutrientes.

 

Dientes de león

Los dientes de león son más nutritivos del crédito que se les da. Son ricos en vitaminas C, A, K, en antioxidantes, hierro y potasio. En muchas culturas se aprovechan como medicamentos para tratar inflamaciones. Sin embargo, solo son aptos para el consumo humano si se les cultiva orgánicamente.

Arcilla

Si bien no es popularmente conocida como un alimento sino como una parte importante de la industria de la decoración, en ciertos países de África y el Medio Oriente se consume arcilla regularmente. En ocasiones se toma como complemento para la deficiencia de zinc, y además contribuye a la eliminación de toxinas por parte del intestino.

Eso sí, el tipo de arcilla que es apto para consumo es una variedad particular, no cualquier puñado que consigas en tu casa.

 

Tiza

La tiza es natural y no tóxica, pero no aporta ningún beneficio alimenticio. Es común consumir tiza y otros objetos cuando la persona sufre de una condición conocida como pica, que es el deseo por ingerir objetos que no aportan ningún beneficio a su cuerpo, como cubos de hielo o algún objeto más peligroso, como pintura seca. Suele pasarle a personas con deficiencias de hierro o mujeres embarazadas.

Lodo

Muchos niños sienten un deseo por comer tierra o lodo, pero también sucede en algunos adultos. A esta práctica se le conoce como “geofagia” y no es necesariamente dañina. Si el suelo es orgánico y no está rociado con químicos dañinos, es completamente seguro, pero en ocasiones puede contener parásitos y químicos nocivos, lo cual obviamente sería inseguro.

De todas maneras, no deberíamos comer nada de esto sin tener información y conciencia. Y en el caso del lodo y la tiza, es mejor evitarlos, porque no aportan nada.

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