La ballena jorobada es una de las más reconocidas de todas las ballenas debido a la joroba de la aleta dorsal. También cuentan con dos orificios nasales y con un tamaño promedio de 52 pies de largo. Existe gran diferencia en su tamaño, dependiendo de la ubicacióncuando se trata de peso. Las que viven en las regiones más frías puede pesar hasta 50 toneladas, entre tanto, los de las zonas tropicales pesan alrededor de 30 toneladas.

Tienen una cola muy larga que puede medir hasta 12 pies de ancho. También tienen grandes aletas que a menudo son referidas como alas, ya que saltan fuera del agua. Un hecho interesante es que el peso del corazón de una ballena jorobada es de cerca de 350 libras. Tiene cuatro cámaras en el mismo.

Las ballenas jorobadas hacen migraciónes largas, viajando sobre 3,100 millas con poco descanso. Estas ballenas se alimentan en las aguas árticas frías durante el verano y después migran a las aguas tropicales durante el invierno. Estas aguas tibias es donde se reproducen.

 

Llegan al Mediterráneo para alimentarse

Expertos de la Universidad de Sevilla y del área de investigación biológica I+D+i del Acuario de Sevilla (España) han monitorizado en el Mediterráneo a un ejemplar de ballena jorobada, una especie que realiza largas rutas de migración desde los polos (norte y sur), donde se localizan las zonas de alimentación, hasta el ecuador para reproducirse en las 15 zonas de reproducción detectadas por la comunidad científica hasta el momento.

“En primavera de 2016 un individuo juvenil de ballena jorobada fue detectado a bordo de un barco dedicado al avistamiento de cetáceos en la zona. Durante casi un mes, fue posible hacer el seguimiento del animal dentro de la bahía de Algeciras, realizándose una exhaustiva toma de datos acompañada de fotografías para su fotoidentificación y rastreo del animal en el futuro, así como para comprobar que este no presentaba ningún tipo de problema”, informa el director del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, José Carlos García-Gómez.

La ballena fue observada durante dos periodos de días consecutivos que coincidían con mareas vivas, y estuvo ausente durante los periodos de mareas muertas. Durante las campañas de observación, el ejemplar exhibió comportamientos de alimentación, y efectuó inmersiones de diferente duración rodeada de ferris, cargueros, actividades comerciales y recreativas.

Además, también se produjo la detección de posibles presas (tanto vivas como varadas en las costas de la zona) de estas especies, como cangrejos nadadores (Liocarcinus depurator), krill del norte (Meganyctiphanes norvegica) y peces linterna (Myctophum punctatum), que pueden ascender a aguas superficiales eventualmente para capturar a sus presas.

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“Este acontecimiento nos dio una pista sobre la razón de la presencia de esta especie de ballena en este mar”, afirma este investigador.

Los expertos han realizado en este trabajo una minuciosa revisión de los avistamientos de jorobadas en el Mediterráneo y el análisis exhaustivo de bases de datos de cartografía de satélites de concentración de clorofila (y su inferencia a partir de ellas, de zonas de producción primaria) lo que ha permitido argumentar sólidamente que las ballenas jorobadas penetran el Mediterráneo por razones de alimentación.

El hecho de que la mayoría de los animales avistados sean juveniles (salvo un avistamiento histórico de una madre y una cría) y además solitarios, junto con lo expuesto anteriormente, indica que estas ballenas proceden probablemente del Atlántico norte con dos zonas atlánticas de reproducción hacia el sur, hacia donde migran, las cuales ya fueron determinadas por otros autores.

“En los últimos años se han producido cambios tanto en las condiciones climáticas como en la temperatura del mar, según muchos estudios. Si añadimos la exacta coincidencia, con la presencia del animal, de “blooms” de krill ártico en el Estrecho de Gibraltar, ello podría anunciarnos que, en un futuro próximo, los avistamientos de esta especie podrían aumentar en el Mediterráneo.  Por esta razón se considera imperativa la implementación de planes preventivos de contingencia y conservación en este mar”, añade José Carlos García.

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