La mayoría de los políticos en Líbano están orgullosos  de que la singularidad del país de cedro es el único sin planificación económica, Algunos incluso llegaron más lejos, al hecho de que no necesita a la administración económica, incluso en la medida en que unos pocos se atrevieron a exigir la abolición del estado en su sentido económico más simple.

Esta tendencia que nació con independencia y fue profundizado por la derrota del proyecto Shihabi en el aspecto  económico y administrativo (aunque lo que quedo de el son  restos de las fundaciones del estado) y   y distorsionar las recomendaciones de la misión IRFD, con el dicho de que el mercado está organizado solo, Esta tendencia ha sido revivida, y sus pilares se profundizaron. Más allá de Taif ,  a través del rechazo de la planificación una vez más, hasta el  rechazo de las prioridades económicas hasta la fecha.

No hay administración económica, financiera o tributaria basada en un programa claro y específico cuya legitimidad y sus implicaciones derivan de una visión económica general de la realidad del país y su futuro. Esa era la situación, y así continuó.

Si la evidencia de esto es más que contado, Sin embargo, los más notables son quizás dos evidencia:

1) la característica de la economía nacional, tanto interna como externamente acordada, con desequilibrios sistémicos y estructurales.

 

2) Cómo un país puede vivir sin un presupuesto por más de una década, si los presupuestos no se limitaron a mecanismos partidas de desembolso o para asegurar recursos sin la gestión mínima.

Entre el libro de texto de la economía y la realidad real de la economía libanesa hay una gran distancia medida en años luz, tal vez. Dado que todas las normas clásicas han sido indicativas de la necesidad de la explosión durante muchos años o al menos enfrentar una situación económica que no permite el progreso, el trabajo o incluso la respiración, mientras que la realidad es que la economía sigue latiendo. Hoy, los desequilibrios son evidentes, al igual que los recursos de la fuerza que hacen posible emerger de la crisis, pero el más grande que falta es la voluntad y la administración y la visión ante ellos.

La crisis es delicada e incómoda., toda la clase política ha hecho hoy un mínimo de intereses categóricos de una contradicción total con el límite necesario para proporcionar dos condiciones la voluntad y la gestión, lo que hace que todo intento de mover o reformar, es un escape hacia el frente, y una mayor profundización del desequilibrio.

Una vez más la oportunidad hoy está disponible interna y externamente, para componer lo que nos perdimos hace un cuarto de siglo.

 

 

 

Pin It on Pinterest

Share This